Iglecrecimiento a través del evangelismo

El tema que trataremos hoy es: Iglecrecimiento a través del evangelismo.

Cualquier congregación que desee crecer, debe primero enfrentar el hecho de que entre el 80 y el 90% de los nuevos convertidos se alcanza, originalmente, por otros creyentes en el contexto de su vida cotidiana, ya sea en su trabajo, lugar de estudios o su vecindario. Sin menospreciar otros métodos de evangelismo, es evidente que el evangelismo personal por medio del estilo de vida se eleva por encima de todos los otros.

No deberíamos sorprendernos, ya que ésta fue la manera en que se propagó el evangelio en los primeros días de la iglesia. Los cristianos tomaron muy en serio las palabras del Salvador resucitado cuando dijo las palabras que leemos en Hechos 1:8: “… me seréis testigos”. Y en Hechos 8:4, leemos que ellos: “iban por todas partes anunciando el evangelio”. El mundo nunca será evangelizado efectivamente de otra forma.

Debemos abandonar la idea equivocada de que la única responsabilidad del creyente es hacer que los no creyentes asistan a las reuniones para que, de esa forma, el predicador pueda presentarles el evangelio y guiarlos a Cristo. Cada cristiano debería hacer obra de evangelista, ser capaz de presentar el camino de salvación a sus conocidos. Y en el momento que sienta que el Espíritu Santo los ha convencido completamente de pecado, debería poder guiarlos a Cristo como su única esperanza para llegar al cielo.

Esto no quiere decir que nuestro evangelismo tenga que estar desvinculado de la congregación local. Nuestra meta principal es que la gente venga a Cristo, además de querer verlos ser parte de la congregación. Traemos a los no creyentes a las reuniones con el fin de confirmar el testimonio que nosotros ya le hemos presentado. O de lo contrario, si ya les hemos presentado a Cristo, los traemos a la congregación para que sean discipulados de acuerdo con la Gran Comisión.

Una congregación evangelística es una congregación que ora.

Todo debe comenzar por la oración, es allí donde se hace el verdadero trabajo. Los santos deberían desesperar delante de Dios en ferviente intercesión por sus parientes, amigos y vecinos perdidos. Los programas y los trucos nunca ocuparán el lugar de la oración, no importa su cantidad. Estamos en medio de una batalla espiritual, la cual debe pelearse con armas espirituales.

Una congregación evangelística es una congregación santa.

El testimonio efectivo no puede desligarse de las vidas santificadas. El fruto que da un árbol es el reflejo de su misma condición. Un árbol sano da buenos frutos. Aquellos que portan los vasos del Señor deben estar limpios.

Una congregación evangelística es una congregación que ama.

Provee una atmósfera cálida y de aceptación. Alcanza tanto a los extraños, como a aquellos que hieren, y a los que tienen otras necesidades, porque está orientada hacia la gente. Manifiesta su amor siendo hospitalaria, extendiéndose hacia afuera sin enfocarse en su propio crecimiento. Se interesa por las personas.

Una congregación evangelística en una congregación unida.

Los santos se unen a través del entusiasmo que genera la salvación de las almas, a través de una expectativa común creada por la oración. También se unen al compartir el gozo causado por la conversión de las personas.

La manera más efectiva de hacer nuevos contactos es a través del testimonio cotidiano de los creyentes; pero también existen otros métodos que tendrían que ser mencionados. Un ejemplo es la visitación puerta a puerta, que por cierto hace que la presencia de la congregación sea conocida en cualquier comunidad. Entre estos métodos también están los estudios bíblicos hogareños, los cuales han sido muy usados para dar un fundamento doctrinal a los que han puesto su confianza en el Señor recientemente. Una buena forma de alcanzar jóvenes para el Señor y para la congregación es el evangelismo en sus lugares de estudio (campus universitarios). También está el ministerio de la literatura; cuyas posibilidades son tremendas. Hay cruzadas evangelísticas especiales con predicadores ungidos, las cuales han tenido maravillosos éxitos en algunos lugares, y fueron tristemente inefectivos en otros. La congregación, además, puede publicar los horarios de sus reuniones en el periódico local, y de esta forma guiar a algún individuo a participar de ellas. Luego, por supuesto, están también los programas especiales, las películas, y los eventos musicales.

Para terminar con la resistencia natural a asistir por primera vez a una congregación, algunas iglesias han usado métodos menos formales con grandes resultados: picnics, deportes, y el practicar la hospitalidad en los hogares. Las personas que asisten tienen oportunidad de conocer cristianos de la región, y de esta manera pueden ser inducidos con mayor facilidad a participar de las reuniones.

Para que los creyentes se entusiasmen en traer a sus conocidos a las reuniones de la iglesia, deben estar seguros que el ministerio tendrá una alta calidad espiritual. Esta realidad debería hacer que los líderes pasen más tiempo delante de Dios al determinar quienes ministrarán la Palabra. Los cristianos no traerán a sus amigos para que escuchen titubeos y divagues en un sermón; ellos quieren la seguridad de que habrá una presentación bonafide (u honesta) del evangelio, y que además habrá una enseñanza sólida para los que ya son creyentes.

¿Quiere decir esto que los oradores deben ser hombres de seminario o con credenciales de educación avanzada? ¡Para nada! Los estudios por sí solos, sin una profunda espiritualidad, pueden llegar a ser algo aburrido y mortecino. El conocimiento envanece pero el amor edifica. Un mensaje con estudio puede que llegue a la mente pero que no logre bajar al corazón. Lo que se necesita es un ministerio con poder del Espíritu Santo, un ministerio con unción, que produzca convicción, contrición, conversión y consagración. A menudo, Dios usa hombres corrientes y sin entrenamiento para su obra, porque de esa forma la gloria es Suya, y no del hombre.

Para la salud y motivación de una congregación, existen pocas cosas tan buenas como ver que se salven las almas regularmente. Esto produce la misma emoción que hay en una sala de maternidad, y lo mejor es que puede ser la experiencia de cualquier iglesia que esté dispuesta a dedicarse completamente al evangelismo del Nuevo Testamento. Deberíamos horrorizarnos si pasan años y no vemos ninguna conversión. Tenemos que estar dispuestos a usar nuevos métodos cuando veamos que los viejos están demostrando ser inefectivos. ¡En la vida conseguimos aquello que perseguimos; quiera Dios que podamos ir tras las almas!

William MacDonald

2 Comentarios to “Iglecrecimiento a través del evangelismo”

  1. Excelente artículo Iglecrecimiento, un Ministerio con unción

  2. muy buno, es de gran bendiciones dice:

    Mis Hnos seria para mi de gran bendición y de ayuda, esta visión de mucha importancia, quisiera saber como hago para optener dichas guias para de Iglecrecimiento,

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