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Señales de Su Venida (3ª parte)

Miércoles, mayo 4th, 2011

| "Hallarán Gracia en el desierto" |

En el artículo anterior les prometí que, después de Oseas, nos ocuparíamos de otro profeta. Y vamos a estudiar hoy una señal actual que concierne a Israel y nos indica que vivimos en el final de los tiempos, en los cuales volverá el Señor Jesús. Permítanme recordarles qué significa “final de los días” o “final de los tiempos”. De ninguna manera significa el fin del mundo, como a veces se cree. El final de los días, es el momento en que nuestra época de gracia, el tiempo de la Iglesia de Jesucristo, va concluyendo, lo cual terminará con las catástrofes del juicio de Dios y con el regreso del Señor Jesucristo el cual traerá algo completamente nuevo. A esto se refiere la expresión “final de los días”.

Quisiera explicar una segunda cosa que es muy importante, pues una y otra vez hay gente que nos dice, o nos escribe, que las profecías pronunciadas por el profeta Oseas, o Daniel, Isaías, Jeremías, u otros, son tan exactas que es imposible que pueden haber sido escritas siglos antes de su cumplimiento. Probablemente, recién hayan sido escritas después de los acontecimientos que describen. Sin embargo, tenemos hoy una maravillosa prueba científica de que esta acusación no es cierta.

Cuando los judíos volvieron a su tierra y se fundó el Estado de Israel – y es interesante que haya ocurrido justamente en ese tiempo – se encontraron en las cuevas de Qumrán, cerca del Mar Muerto, algunos antiguos rollos de la Escritura. Estos rollos contienen todo el Antiguo Testamento, con excepción del libro de Ester. Se pueden, pues, verificar los textos de todo el Antiguo Testamento en estos rollos. Por la comparación de aquellos antiguos rollos de la Escritura con la Biblia, como la tenemos hoy delante de nosotros, descubrimos que no hay ninguna diferencia significativa. Esto es lo primero.

Qumrán es un valle del Desierto de Judea cerca del Kibbutz de Kalia, Israel. La importancia de este lugar es la presencia de las ruinas de Qumrán y de las cuevas descubiertas en 1947 y que contenían un valioso tesoro arqueológico y bíblico.

Lo segundo es que estos rollos encontrados en Qumrán se pueden investigar científicamente, lo que hizo, entre otras, la universidad ETH en Zurich, conocida por su calidad y exactitud científica. Los científicos datan los rollos de Qumrán entre ciento cincuenta a doscientos años antes de Cristo, por lo menos. Además, los rollos de Qumrán son copias. Quiere decir que los originales deben ser aún mucho más antiguos. Y si las copias ya existían doscientos años antes del nacimiento de Jesucristo, significa que todas las profecías escritas en la Biblia, no pueden haber sido redactadas después de su cumplimiento.

Por ejemplo, lo concerniente al nacimiento de Jesús en Belén, al rechazo de Jesús por parte de los judíos, Su resurrección, Su ascención al cielo, la dispersión de los judíos por todo el mundo, la destrucción del Templo, todo esto ya estaba escrito siglos antes de que ocurriera. Y ahora, incluso, tenemos la prueba científica.

Ahora, quisiera elegir un pasaje del profeta Jeremías. Dice en la última oración del capítulo 30: “En el fin de los días entenderéis esto”. Éste es un maravilloso pasaje paralelo al que leímos la última vez de Oseas: “Y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días”. Dios, se dirige aquí al pueblo judío con las palabras: “En el fin de los días entenderéis esto.” Quiere decir: En el fin de los días acontecerá lo que ahora les voy a decir. Y, luego, sigue en el capítulo 31, verso 1, y dice: “En aquel tiempo,– y con esto se refiere, justamente, al fin de los días, es decir, al tiempo en que el Señor Jesucristo volverá – dice Jehová, yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo. Así ha dicho Jehová: El pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo.” De modo que Dios promete aquí, a Israel, que Él volverá a ser el Dios de Israel en el fin de los días, el Dios de todas las familias del pueblo judío, y que el pueblo judío volverá a ser Su pueblo.

Esto contradice la así llamada “teología de la sustitución”, que dice que la Iglesia ha tomado el lugar de Israel. En el fin de los días, Dios será otra vez el Dios de Israel. Y luego, es interesante ver cómo Él explica cómo será Su regreso en el final de los días, cuando volverá a aceptar a Israel como Su pueblo. Dice, en primer lugar, que el pueblo escapará de la espada. En segundo lugar, que encontrará gracia en el desierto, y en tercer lugar, que el Señor vendrá otra vez para dar reposo a Israel. Insisto: Exactamente así se está cumpliendo. Israel es un pueblo que durante casi dos mil años estuvo disperso por todo el mundo, que sufrió persecución durante dos mil años, sufrió la espada, sufrió la muerte y muchísimo dolor. La culminación de todo esto, probablemente fue el Holocausto, durante la Alemania nacionalsocialista, cuando fueron asesinados por lo menos seis millones de judíos. Pero no todos los judíos fueron asesinados.

Hubo también muchos judíos que escaparon de la espada del Holocausto, como quisiera llamarlo en este contexto, y que sobrevivieron al mismo. Y ¿qué hicieron estos judíos sobrevivientes del Holocausto, o de la espada? Ellos hallaron gracia en el desierto. ¿Qué significa esto? Ellos hallaron gracia en “Erez Israel”, en la “tierra de Israel”, pues allí huyeron, desde el Holocausto de vuelta a su patria, a la tierra de sus padres, llamada Palestina en aquel entonces, la cual era literalmente un desierto. Y luego, este pueblo, que también fue perseguido y acosado en su propia tierra, halló literalmente gracia en el desierto, ya que el desierto comenzó a florecer. Lo cultivaron, construyeron ciudades en Israel, Jerusalén fue reconstruida, y se agregaron nuevas ciudades.

Centro de Tel Aviv en la noche

Imagínense: Hace unos cien años había allí una duna en la costa del Mediterráneo, donde vivían cinco o seis familias judías que decían: Queremos trabajar para poder construir aquí nuestros hogares. Lo hicieron, comenzaron a trabajar, y hoy, esa duna, donde esas familias comenzaron a construir sus casitas, se llama Tel Aviv, y es una de las ciudades más grandes y más modernas de Israel. Literalmente se cumplieron las palabras: “Hallarán gracia en el desierto.” Ahora, existen otra vez, como pueblo, en su tierra. Y esto significa que el Señor también llevará a Israel a su reposo. El Señor vendrá otra vez y hará entrar a Israel al reposo del Reino Mesiánico. Contemos con ello. La Palabra de Dios se cumple. ¡El Señor viene pronto!

Señales de Su Venida (2ª parte)

Jueves, marzo 31st, 2011



Huracán Katrina | 2005 |

Queridos amigos, me alegra mucho que estén nuevamente con nosotros. Con mucho gusto, continuaremos demostrando en este programa lo actual que es la Biblia, y cuáles son las señales que ella nos da, para hacernos entender que el Señor Jesucristo volverá y establecerá Su Reino aquí.

Además de las señales que vimos la última vez, que son de alcance mundial como, por ejemplo, la inflación o el aumento de las pestes y de los terremotos – exactamente como el Señor Jesús lo dijo – existe una señal muy especial, que se destaca por encima de todas las demás señales, y es la del pueblo judío. También ya lo mencionamos antes, pero quisiera aprovechar estos minutos para lograr que podamos quedar fascinados de lo maravillosa, exacta y fiel que es la Palabra de Dios.

Y esto significa, que si la Biblia es tan fiel, podemos confiar nuestra vida personal en manos del Dios que inspiró esta Palabra, pues en Él encontraremos abrigo y seguridad por la eternidad. El profeta Oseas vivió, muchos siglos antes de la primera venida de Jesús, en Belén. Él recibió, por medio del Espíritu Santo, una profecía que se cumplió en un cien por ciento en la historia de Israel y del mundo, y que trasciende aquella época y abarca hasta la segunda venida del Señor Jesucristo como Mesías de Israel.

El profeta dice en Oseas 3:4-5: “Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines. Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jahová y a su bondad – y veamos lo que viene ahora: en el fin de los días.” Repito: “en el fin de los días”. Y ahora, entonces, vamos a intentar analizar un poco lo que dice este texto en realidad: Fue pronunciado en un momento en el que Israel existía como pueblo en su propio país.

En esa situación, fue que el profeta le dijo al pueblo: Escúchenme, vendrá un tiempo en el que no tendrán más rey por mucho tiempo, ni príncipe. Tampoco podrán realizar más ningún servicio sacerdotal, pues se quedarán sin efod y sin terafines, es decir, sin Templo, sin holocausto, sin expiación, sin sacerdote ni sumo sacerdote. Para el pueblo judío esto era inimaginable en aquel entonces. Sin embargo, todo se cumplió exactamente como está escrito aquí. El Señor Jesús vino a Israel como Rey, es decir, como el hijo de David, como el Mesías, el Ungido, y no fue recibido por el pueblo judío. No solamente no fue recibido, sino que fue rechazado.

"Bendito el que viene en el nombre del Señor..."

Lograron que los romanos, lo clavaran en la cruz. Gritaron: “No queremos que éste reine sobre nosotros.” No queremos ningún rey. Poco antes de Su muerte y resurrección, Jesús dijo a Su pueblo: “Os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.” Y Jesús dejó al pueblo judío. Cuarenta días después de Su resurrección, ascendió al cielo y se sentó a la diestra del Padre en el cielo. Ahora, ya hace dos mil años que el pueblo judío está sin ese Rey.

Pero, el profeta no solamente dice que el pueblo judío estará por muchos días sin rey, sino también sin príncipe. Podemos preguntarnos qué significa “príncipe” en Israel. La palabra hebrea para “príncipe” es “sar”, que forma el plural “sarim”, “los príncipes”. Y esto no significa otra cosa que “gobierno”. También hoy, el Ministerio, en hebreo moderno, se llama “sarim”, y un ministro, también, por ejemplo, el Primer Ministro, es el “sar”, la misma palabra que se utiliza para “príncipe”. Y efectivamente, a consecuencia del rechazo de Jesús, que ascendió como Rey nuevamente al cielo, Israel también perdió su gobierno.

Y no solamente perdieron su gobierno, sino también sus sacrificios, sus efod, esto significa, sus vestimentas de sacerdote, y sus terafines, todo lo que tenía que ver con el ministerio sacerdotal, todo lo perdieron. Como se sabe, en aquel entonces vinieron los romanos, le quitaron el gobierno a los israelitas, destruyeron el Templo, de manera que no se pudo llevar más a cabo ningún ministerio sacerdotal, destruyeron Jerusalén, se llevaron a los judíos y los dispersaron por el mundo entero.

Lo que Oseas dijo, muchos siglos antes, de la primera venida de Jesucristo, se cumplió literalmente. Sin embargo, nuestro texto dice que no siempre será así. El texto no dice que los hijos de Israel quedarían siempre y eternamente sin rey, y sin príncipes, es decir, sin gobierno, y sin servicio sacerdotal. El texto dice que los hijos de Israel estarían así “muchos días”, es decir, un largo tiempo, sin rey, sin príncipes y sin servicio sacerdotal. Después, los hijos de Israel volverían y buscarían al Señor su Dios y a David su rey – sinónimo de su Mesías Jesucristo – y temerían al Señor y a su bondad en el fin de los días.

Es decir, en el fin de los días ocurrirá la conversión del pueblo judío, que buscará nuevamente a su Dios y su Mesías, y esto empieza con que esté nuevamente en posesión de su propia tierra y tenga nuevamente sus príncipes, es decir, su propio gobierno. Y exactamente esto, queridos amigos, ocurrió en el año 1948. En aquel año, el 14 de mayo de 1948, el pueblo judío nació de nuevo, de la noche al día, como nación, y como Estado.

De la noche a la mañana volvieron a tener un Primer Ministro y una la Knesset, es decir, un gobierno con representantes y ministros. Con esto, los “sarim” habían vuelto. Por eso, sabemos que ha llegado el tiempo, o que está cerca, el tiempo del cual habla Oseas cuando dice: “en el fin de los días”. ¡Jesucristo volverá! La profecía bíblica se cumple siempre en un cien por ciento.

Norbert Lieth

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