
Al ARTE DE NAVEGAR se lo puede definir como la capacidad de salir desde un lugar y llegar a otro deseado, teniendo certidumbre de estar ubicado durante la trayectoria en la derrota (ruta prefijada para el viaje), manteniendo la seguridad náutica, que involucra tanto a las personas como a las cargas a bordo de la embarcación.

Una de las tareas que nos daban en la escuela era el análisis de las oraciones, identificando las partes de la misma. Así me gustaría analizar cada una de las palabras destacadas de la definición del primer párrafo para darnos cuenta de todo lo que esto significa.
ARTE DE NAVEGAR: involucra conocimientos previos adquiridos, a los cuales el navegante, junto con su experiencia y habilidades, podrá utilizar para crear nuevas técnicas o procedimientos que facilitarán la navegación, y así obtener mejores condiciones de velocidad o estabilidad ante los efectos del mar para su viaje.
DERROTA: es la ruta que establece el lugar de partida, el área conocida y la seguridad que me permite proyectarme. Asimismo, poder establecer mi ubicación hacia el lugar deseado a lo largo del viaje por los accidentes costeros que confirman mi posición, como también utilizar los medios técnicos que aseguren dónde me encuentro cuando estoy fuera del alcance de la vista de los anteriores, y así corroborar si estoy en la dirección al destino elegido.
SEGURIDAD NÁUTICA: establece todas las normas de seguridad de la embarcación para que la misma sea estanca (capaz de resistir el ingreso de agua); que tenga gobierno asegurado (forma de maniobrar por dirección y propulsión); que asegure capacidades de supervivencia del personal embarcado, por medio de los salvavidas para todas y cada una de las personas, junto a los lugares en embarcaciones de emergencias; y que tenga capacidad de asegurar la carga, por medio de una correcta estiba (lugares asignados para que no desestabilicen la embarcación), como a través de medios de sujeción de la carga para hacerla estable ante los movimientos de la embarcación contra objetos circundantes en las maniobras, al igual que contra los efectos del mar en sus diferentes condiciones.
Con esta aproximación al glosario de la Instrucción Marinera Básica, nos gustaría estudiar a nuestro primer navegante, Noé.
Es muy interesante que Dios se le aparece a Noé, y antes de hacerlo navegante lo hace ver la razón por la cual, además de ser el propio constructor de su barco, debería aventurarse al mar.
Génesis, capítulos 6, 7 y 8 nos hablan del fin de la humanidad, para el cual existiría un escape para las personas, y que había que salvar las especies creadas por Dios para una futura, nueva y segunda oportunidad de la humanidad, por medio de la construcción del Arca.
Luego, Noé entendió que no sabía a dónde iría, pero lo haría por un medio: el Arca. Esta debía tener condiciones de seguridad náuticas, por lo que debía estar calafateada con brea por dentro y por fuera (6:14). Su carga debía estar asegurada por espacios que contuvieran distintos niveles (6:15-16).
Noé se habrá sentido sorprendido, pero entendió el mensaje de Dios, es decir, “le creyó a Dios”, pues la situación se lo demostraba (6:11). Asimismo, supo influir en un primer círculo: SU FAMILIA (7:1).
Siempre me gustó imaginarme las situaciones sobre los diálogos que habrán surgido, en primer lugar, con su esposa, y luego con sus hijos, para esta tarea. Y antes de ver cuestionamientos al desafío, se ve que todos se pusieron a trabajar (7:7).
Por medio de distintas aves pudo ver su posición (8:6-12) y, asegurado el desembarco, Dios, como corresponde a todo buen Capitán, autorizó el poder salir del Arca (8:16).
Esta historia tan conocida, y atrapante para los niños, tiene una enorme cantidad de elementos que la hacen muy interesante de análisis para los adultos. Por eso, ante una humanidad ya condenada por haber caído en el pecado, como previamente al diluvio, hay un arca, y esta es Jesucristo, que nos puede llevar a la salvación de un desastre anunciado y eterno. Leamos el texto de 1 Pedro 3:18-20:
“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua”.
¿No sería conveniente imitar a Noé y creerle a Dios? ¡Tú decides!
GUSTAVO ARDUSSO, Licenciado en Sistemas Navales, ha estado en la Armada Argentina por 38 años, retirándose como Capitán de Navío de Infantería de Marina, habiendo cubierto distintos cargos como Comandante de Unidades, Misiones de Paz de la ONU, y otras funciones significativas en el país y el extranjero. Actualmente, es uno de los pastores de la Iglesia de Bahía Blanca, con Maestría en Teología y Seminarios de Apologética Bíblica y Liderazgo HAGGAI. Lleva adelante, con su esposa Adriana, la presentación interactiva «Titanic Más Allá del Naufragio«.