La Obra Misionera “Llamada de Medianoche” es una misión evangélica interdenominacional, fundada por el evangelista holandés Dr. Wim Malgo en el año 1955 en la ciudad de Zurich/Suiza. Sus primeras actividades consistieron en campañas evangelísticas periódicas en carpas, emisiones radiales y conferencias evangelísticas. Luego se puso cada vez más énfasis en las profecías bíblicas y el anuncio de la pronta venida del Señor. En el año 1992, después de una vida de entrega y dedicación a lo que Dios le había encomendado, el Dr. Wim Malgo, a la edad de 70 años, partió a la gloria celestial. Por la gracia de Dios, la obra que él comenzó continúa.

En el año 1956 se publicó la primera edición de la revista Llamada de Medianoche en alemán, la cual, en el presente, se publica también en español, portugués, inglés, francés, holandés, italiano, húngaro, rumano, coreano y algunos dialectos.

Más tarde salió también la revista “Noticias de Israel”, que ahora se edita en los mismos idiomas ya mencionados. Durante su vida el Dr. Wim Malgo publicó más de 40 libros y libritos con mensajes sobre la Palabra Profética, temas de santificación y de actualidad.

El Nombre

El nombre fue sacado de la parábola de las diez vírgenes: Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! (Mateo 25:6). Pretende decir que vivimos en la medianoche del plan de salvación, la hora en la cual nuestro Señor Jesucristo puede volver en cualquier momento. Es hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.


La Tarea

El objetivo de nuestra misión es anunciar la Biblia entera como infalible y eterna Palabra escrita de Dios, inspirada por el Espíritu Santo, la cual es la única y segura base de la fe y la conducta del cristiano. La finalidad de nuestra obra misionera es la siguiente:

Llamar a las personas a Jesucristo en todos los lugares (Mateo. 28:19-20).
Proclamar la segunda venida del Señor Jesucristo y ayudar a preparar a los creyentes para este glorioso evento (2Pedro 1:19-23; 1 Juan. 2:28; 3:3).

Profundizar a los creyentes en la Palabra de Dios para mantener la fe y advertir respecto a doctrinas falsas (1Juan. 4:1).
Despertar y fomentar dentro del pueblo cristiano un amor concreto y genuino hacia el pueblo y el Estado de Israel (Génesis 12:3).


Conozca a nuestro equipo


Declaración de Fe

1)  Creemos en todas las Sagradas Escrituras (Antiguo y Nuevo Testamento) como infalible Palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo, autoridad máxima en todas las cuestiones de fe (2ª Pedro 1:21, 2ª Timoteo 3:16-17).

2)  Creemos en la unidad de Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (Ef. 3:15-16; 4:4-6).

3)  Creemos en la liberación de la culpa, del poder del pecado y de la condenación, a través del sacrificio todo suficiente del Hijo de Dios, que se hizo hombre, y en el poder purificador y remisor de Su sangre derramada en la cruz del Gólgota (1ª Corintios 6:11; Efesios 1:7).

4)  Creemos en el bautismo como acto de obediencia y de testimonio de aquello que ocurrió con una persona en su nuevo nacimiento (Romanos 6:3-4).

5)  Creemos en la necesidad del renacimiento del hombre a través de la Palabra de Dios, vivificada por el Espíritu Santo (Juan 3:5).

6)  Creemos en la resurrección corporal de Jesucristo y en Su ascensión a la diestra del Padre (Romanos 1:4).

7)  Creemos que el Espíritu Santo habita en el creyente (Romanos 8:11).

8)  Creemos en el retorno de Jesucristo para el arrebatamiento de Su Iglesia comprada por Su sangre, y en Su retorno – con Su Iglesia – con poder y gran gloria (1ª Tesalonicenses 4:13-17, Mateo 24:30, Judas 14).

9)  Creemos en la resurrección de todos los muertos y en una vida eterna para aquellos que pertenecen a Cristo (1ª Corintios 15:22, 42-43)

10)  Creemos en la eterna perdición de todos los hombres que no se entregaron a Jesucristo (Juan 3:36)

11)  Creemos en el cumplimiento de la Palabra Profética y, por lo tanto, en la restauración de Israel (2ª Pedro 1:19, Amós 9:11).

12)  Creemos en la creación de un nuevo cielo y de una nueva tierra, donde todo estará sujeto a Dios el Padre (1ª Corintios 15:24-28, Ap. 21:1).