
“Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo”.
Juan 21:17

Jesucristo le da su ayuda a los abandonados, a aquellos que se sienten postrados en el camino de la muerte. Pedro fue uno de estos abandonados. Él había fracasado en forma miserable delante de la empleada que le hizo preguntas, y había traicionado a su Señor con un juramento. Luego, después de la resurrección de su Señor, al decirle a sus condiscípulos “Voy a pescar”, reconoce su resignación, ya que estaba diciendo con otras palabras: “De nada me sirve seguir, fracasé en mi discipulado”. Se sentía dejado de lado, se sentía un fracasado. De cualquier forma, tampoco en su antigua profesión encontró bendiciones, pues leemos al final del mismo versículo que “no pescaron nada”. En ese momento se sintió totalmente dejado de lado. Mas Jesús ayuda a quienes fueron dejados de lado, a los abandonados: “Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa”. Y sabemos bien cómo fue que Él ayudó al encallado Pedro: tocó en aquel punto de su interior que le hizo exclamar desde el fondo de su corazón: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo”. Es posible que también en tu caso todo haya fallado, que todo haya salido mal. ¡Tan solo Jesús puede ayudarte, y quiere hacerlo en este instante!
Por Wim Malgo



