
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe”.
1 Pedro 5:8-9

Debemos ver con claridad que estamos unidos orgánicamente con Israel (Ro. 11:1-22). Esa es también la razón de los muchos ataques del enemigo a esa nación. Israel es la parte visible del pueblo de Dios, y la Iglesia de Jesús es el reverso, por así decirlo, el lado interior. Por eso también tenemos el mismo enemigo y la misma lucha. Eso significa, en la práctica, que el mismo enemigo que quiere destruir a Israel físicamente y no conoce la misericordia, también quiere destruir espiritualmente a los hijos de Dios. Su táctica astuta ataca tus ojos, para que veas el pecado. Él quiere sembrar pecado, pensamientos pecaminosos en tu corazón. La Escritura dice: “Guarda tu corazón”. ¡Permite que la Palabra de Dios permanezca en tu corazón! Satanás quiere dominar tus pensamientos, pero acuérdate de tu supremo Comandante y salvador Jesucristo. El enemigo quiere que comiences a hablar cosas negativas, mas la Palabra de Dios te exhorta a callar: “Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño”. ¡Hoy en día, muchos caen! De cualquier manera, queremos tomar la ofensiva y atacar en el nombre de Jesús, pues, justamente en este tiempo final, queda todavía mucho terreno por conquistar!
Por Wim Malgo



