
“Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará”.
Deuteronomio 31:6

¡Qué maravilla! Él mismo, el Eterno, el Dios Todopoderoso te dice que no debes temer, ya que Él mismo quiere acompañarte. ¿Cómo es caminar con Dios, andar con el Eterno? Si Él no hubiese prometido que quiere andar y estar contigo y conmigo, no me atrevería a hablar sobre el asunto. Pero es posible andar con Él, con el Dios eterno. Andar no significa tan solo seguir hacia adelante, sino más bien acompañar los pasos del Señor. Este deseo de acompañar Sus pasos viene de la tranquilidad interior, de ese descanso interior en Él. Si hubiese falta de armonía entre tu alma y el Dios vivo, entonces tú no podrías acompañar sus pasos, ya que, o irías demasiado aprisa o quedarías rezagado. En Amós 3:3 está escrito: “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?”. La condición fundamental para andar con el Dios vivo es que tú, un cierto día, te hayas entregado completamente a Él —te hayas unido al Eterno— por medio del Señor Jesucristo y por medio de Su sangre derramada. Entonces te dejarás guiar por el ritmo de Sus pasos.
Por Wim Malgo



