“De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte”.
Juan 8:51

Ninguna persona normal quiere morir, eso ya es evidente incluso en un bebé recién nacido. Él cierra sus pequeños puños como si quisiese decir: “La vida que he recibido no la quiero abandonar nunca”. El hombre moderno procura desesperadamente escapar de la muerte. Por eso, todo tipo de negocio que trata con cosas que amenazan la vida son emprendimientos muy lucrativos. Aun así, pese a todos los tratamientos para rejuvenecimiento y renovación de la células, el hombre aún no consiguió vencer la muerte. Tan solo hubo Uno que logró esto: Jesucristo. Está escrito respecto del Salvador: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo”. Este es el milagro de la victoria de Jesús, que, por Su muerte, quitó el poder de aquel que tenía el poder sobre la misma cuando Él mismo murió; mas la muerte no pudo detenerlo. Si tú tienes a este Jesús, que aún hoy es superior a la muerte, en tu corazón, entonces también estarás libre del miedo y del poder de ella. Ya no verás más la muerte, porque Él mismo dice: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”.
Por Wim Malgo



