
“Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él”.
1 Juan 3:22

La disposición para recibir lo que se pide.
No se trata tan solo de recibir. Juan agrega una cosa más: “…guardamos sus mandamientos”. Lo que quiere decir con esto, no es otra cosa que obedecer. Pedimos mucho, pero no recibimos. ¿Por qué no tenemos poder para recibir? ¿Será que Dios se puso difícil, o que Su brazo se acortó para ayudarnos? ¡No! ¡Sino que tú no haces lo que Él te dice! Tú no quieres obedecer, no quieres llegar a la verdad total, no quieres perdonar y, por eso, no puedes estar firme en la fe. Estos diferentes aspectos están íntimamente ligados; de hecho, forman un todo: disposición para recibir, disposición para la verdad, disposición para creer, disposición para dejarse corregir, disposición para la reconciliación. Entonces también habrá disposición para recibir lo que se pide, por cuanto uno hace lo que el Señor quiere. La vida de una persona que es obediente y que ora de esta forma se enriquece de forma indecible. Tal persona dirá como David: “Mi copa está rebosando”. Y también se regocijará como Pablo: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”.
Por Wim Malgo



