
“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta”.
1 Corintios 15:51-52

¿Alguna vez notó lo poco que habla la Biblia acerca del arrebatamiento? ¿Por qué hablará tan poco sobre esto? Porque el arrebatamiento —como Pablo lo expresa aquí— ha sido y seguirá siendo un misterio. ¿Qué significa para nosotros, que somos hijos de Dios, este misterio del arrebatamiento? El Señor Jesucristo mismo nos lo revela en Juan 16:22-23: “También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. En aquel día no me preguntaréis nada”. El Señor, pues, dice que en aquel instante en que le veamos, todos los enigmas serán resueltos y toda pregunta será contestada. Otro hecho que también nos llama la atención es que el Señor Jesús no solo dice que nos quiere ver, sino que nos quiere volver a ver. ¿Cómo es posible que volvamos a verlo en el arrebatamiento? ¿Acaso ya lo hemos visto? Sí, pues ahora lo vemos y reconocemos en la Palabra de Dios. Entonces, cuando Él venga, en las nubes del cielo, le veremos tal como Él es. Con todo, sigue siendo un gran misterio.
Por Wim Malgo



