
“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”.
Isaías 43:18-19

Hemos pasado el umbral de un nuevo año. Aun así, ¡cuántas ocasiones de dar testimonio has perdido el año pasado! ¡Cuántos pecados de omisión y cuánta desobediencia hubo en tu vida! Tienes razones para desalentarte cuando miras hacia atrás. Sin embargo, hoy puedes venir al Señor con todas tus fallas. ¡Qué Dios maravilloso, que perdona nuestros pecados! Aunque hayas fallado en muchísimas ocasiones, Él no te rechaza. “¡Oh SEÑOR Dios de Israel, no hay Dios como tú ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra!”. La sangre de Jesucristo te garantiza, hoy mismo, la completa purificación y restauración. De tu parte, la única condición es una sincera humillación. Luego, Él te dice: “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”. El que ha experimentado esta gracia perdonadora, odiará el pecado y tendrá una victoria después de otra: “Irán de poder en poder y verán a Dios en Sion”.
Por Wim Malgo



