
“…y por medio de él reconciliar consigo mismo todas las cosas, tanto sobre la tierra como en los cielos, habiendo hecho la paz mediante la sangre de su cruz”.
Colosenses 1:20; RVA-2015

Todo el mundo está en oposición a Israel, porque fue allí que Dios hizo la paz, a través de la sangre de Jesucristo, en la cruz del Gólgota. ¡Él es nuestra paz! Esta es, en realidad, la causa por la cual el mundo rechaza a Israel y, con esto, le dice “no” al Hijo de Dios, quien vino y vendrá otra vez, diciéndole “no” también a la paz de Dios. Pues Jesús no solamente es nuestra Paz, sino también la Luz del mundo. La paz sin luz no existe. La Palabra, la Luz y la Paz se reúnen en Jesucristo. Él es la Palabra hecha carne. Él es la Luz. Él es nuestra Paz. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. La Palabra te ilumina y te corrige y, de esta manera, puedes llegar al Gólgota, a la cruz. Allí, a la luz de la Palabra de Dios, serás purificado de todo pecado por la sangre del Cordero y, luego, la paz de Dios llenará tu corazón. ¡Alrededor de ti seguirán los amotinamientos, pero, en medio de la creciente agitación, tú podrás estar lleno de la paz de Dios!
Por Wim Malgo



