
“Cuando somos insultados, bendecimos; cuando somos perseguidos, lo soportamos; cuando somos difamados, procuramos ser amistosos”.
1 Corintios 4:12-13; RVA-2015

Cuando cometen una injusticia contra ti y tu buen nombre es manchado, tienes en Jesucristo una oportunidad de tornarte y permanecer manso y humilde y no dar ninguna respuesta. ¡Él te quiere guardar en completa paz! Confía en Él en vez de pelear, debatir y argumentar. No es necesaria ni una sola palabra de tu parte; pero también lo contrario es verdad: Jesús nos ordena: “No juzguéis”. Esto quiere decir que no juzgues ni condenes a nadie a quien no hayas escuchado personalmente. Una palabra áspera, una calumnia indirecta o solo un mal pensamiento o mirada perjudica la deliciosa tranquilidad del alma. “Estad quietos y conoced que yo soy Dios”, dice el Señor. Otro pasaje bíblico nos exhorta: “En las muchas palabras no falta pecado”. Entrega a Él el dominio y, entonces, la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará tu corazón y tus pensamientos en Cristo Jesús. Mientras tu corazón esté sosegado, serás bendecido y reconfortado por Él. Cuando la vieja intranquilidad quiera brotar nuevamente, debido a todo lo negativo y falso que se ha dicho sobre ti, y a todas las injusticias que se han cometido en contra tuya, entonces descansa en esta promesa del Señor: “Él hará”.
Por Wim Malgo



