
“Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová”.
1 Samuel 7:12-13

Eben-ezer significa “piedra de la ayuda”. Israel tuvo la posibilidad de experimentar esto. Después de muchos años en los que varias veces fue conquistado y subyugado por sus enemigos, tuvo una victoria. Esta piedra de la ayuda tuvo varios significados para Israel. Demostraba que la victoria solo es posible cuando todas las cosas están en orden delante de Dios. Después de la prédica de avivamiento de Samuel, se volvieron a Dios de todo corazón, quitando sus ídolos, dirigiendo sus corazones solo al Señor y sirviéndole solo a Él. Y Dios los bendijo. Pero esta piedra también les recordaba a quién le debían esta victoria. Toda la honra fue dada a Dios. Él mismo, la roca de refugio, estuvo con ellos y les regaló la victoria. También para el futuro, esta piedra les daría esperanza. Además, sería una imagen del Dios inmutable. Muchas veces el pueblo de Israel hubiese podido repetir la frase: “Hasta aquí nos ayudó Jehová”. Para nosotros, hoy en día, es igualmente válida. Si queremos vivir en victoria y resistir los ataques, solo podremos hacerlo si nuestra vida con Dios está en orden. Todo estorbo, todo lo que para nosotros tiene más valor que Dios mismo, debe ser dejado a un lado. Entonces, seguramente habrá un Eben-ezer en nuestras vidas. En todo lo que el Señor obra, deberíamos tener en cuenta que la gloria no es nuestra, sino solo de Él. Y en lo que concierne al futuro, podemos estar tranquilos, ya que la roca de la eternidad no cambia. De ella siempre podemos, incluso hoy día, esperar toda ayuda.
Por Stephan Beitze