
“Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos”.
Romanos 15:1

Puedo hasta imaginar que eres fuerte espiritualmente, que, al contrario de otros, experimentaste al Señor “de forma especial”, que tu fe y tu conocimiento superan al de los otros hermanos; pero ¿quieres ser semejante a Jesús? Aquel que realmente crece en el conocimiento del Señor, disminuye en su propia manera de ser. La autenticidad de tu fe tan firme se demuestra en la capacidad de soportar a los débiles. Jesús dice: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. Entiende correctamente: Cristo no estaba orgulloso de su humildad. La humildad, y no la presunción, era la profunda raíz de Su naturaleza. ¿Cómo es en tu caso? Tal vez tu aparente humildad religiosa sea apenas un fino caparazón que cubre tu naturaleza vanidosa. Pero ¿cómo puedes ser semejante a Jesús? Únicamente por la Palabra de Dios. Esta Palabra, la cual tiene validez eterna, fue escrita para enseñarnos; allí aprendemos sobre “la paciencia y la perseverancia” del Señor Jesús. Él vivió en la Palabra y de la Palabra. ¿Buscas paciencia y consuelo en tus aflicciones? Aquí está la fuente: ¡La Palabra de Dios escrita, la Biblia!
Por Wim Malgo



