
“Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja”.
1 Reyes 18:38

Poco se habla sobre el holocausto completo sobre el altar y sobre el fuego que surgió y pasó a través de todos los obstáculos que normalmente le resisten (piedras, tierra y agua), porque el holocausto perfecto estaba puesto allí. Hoy en día, los obstáculos son grandes: la mentalidad terrenal, representada por la tierra; la obstinación, representada por las piedras; y la flaqueza, representada por la leña. Debido a que el holocausto está presente, ni siquiera el agua le es obstáculo al fuego, y eso que es un elemento contrario que, en este caso, representa la falta de voluntad.
Si la ofrenda de manjares —la entrega voluntaria— estuviera ligada al holocausto —la entrega completa—, entonces también podría permanecer en el altar. La entrega voluntaria y la entrega total nos unen al altar de Dios, como está escrito: “Atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar”. De esa forma somos ligados al Señor, ligados al lugar en el que Él viene a nuestro encuentro.
Por Wim Malgo



