
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.
Apocalipsis 3:20

¿No quieres tú también tener el sentir de Jesucristo? ¿Acaso no es hora de comenzar a caminar en Su amor? Tal vez sientas una total debilidad, o sea, la incapacidad de amar a tu prójimo. ¿Ardes por la ira que sientes hacia tus adversarios? Eso sucede porque Jesucristo aún no tiene lugar en tu corazón. Si Él comenzó a llamar a tu puerta, entonces resistirte será extenuante y te consumirá muchas fuerzas. Mas si ahora recibes a Jesús en tu corazón, en el mismo instante, Dios te da juntamente con Él todo aquello que necesitas de forma tan apremiante. Incluso está escrito: “Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”. Es así que la ira y las actitudes irreconciliables se apartarán de tu corazón. La naturaleza de Dios invadirá tu ser porque Él entrará en tu corazón por medio de Jesucristo. Entonces, repentinamente, estarás en condiciones de amar a tus peores enemigos y podrás bendecirles con tu oración. De pronto, caminarás en el amor de Dios y comenzarás a darte cuenta de lo buenos que son los pensamientos y los planes que Él tiene para tu vida. ¡Tu andar se transformará en un andar en las alturas!
Por Wim Malgo



