
“Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo”.
Juan 21:17

Las preguntas del Señor siempre revelan lo que hay en nuestro interior. Si el Hijo te pregunta hoy: “¿Me amas?”, y tú permites que esa pregunta toque tu corazón, de pronto notarás que Él tocó un punto en el que tú estabas adormecido hacía mucho tiempo, lo cual hará que te conmuevas. De esa forma, la verdad misma irrumpirá desde lo profundo de tu corazón, la cual hacía mucho tiempo estaba enterrada: “Sí Señor, te amo porque Tú me amaste primero”. Cuando Pedro fue interrogado de esa forma, comenzó a darse cuenta de lo mucho que amaba al Señor. Para él fue como una revelación el reconocer cuánto amaba a Jesús, y dijo lleno de emoción: “Señor, tú lo sabes todo…”.
Cuánta paciencia, determinación y tacto demostró el Señor para con Pedro. Él lo había traicionado y, al mismo tiempo, debido a su miedo y cobardía, se había perjudicado a sí mismo. El Señor nunca le hizo preguntas antes de que llegara el tiempo oportuno para hacerlas. Muy probablemente, un día de estos, tal vez hoy mismo, Él se acerque hasta ti, te mire y —sin hacer mención de tus pecados— te pregunte: “¿Me amas?”.
Por Wim Malgo



