
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.
Hebreos 11:6

La disposición de creer.
La “fe”, hoy en día, es una idea que está muy distorsionada, sobre todo porque la fe verdadera se encuentra en muy pocas personas. Pero así y todo es algo vivo, porque por medio de la fe es posible alcanzarlo todo. Esto está íntimamente ligado con la disposición hacia la verdad. Si en mi corazón no está presente la disposición para la verdad, tengo poca fe en proporción, pues la fe en mi corazón será exactamente tan fuerte como la verdad que haya en mí. Estas conexiones las encontramos claramente en Hebreos 10:22: “Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe”. En otras palabras: somos incapaces de creer si no somos sinceros. Si busco al Señor y quiero hallarlo, pero mi corazón aún está sujeto a otras cosas, entonces aquello que menciono en mi oración no es verdadero ni sincero, y esa oración no tiene la fuerza como para ser atendida, puesto que si soy un mentiroso, entonces no puedo creer. Oramos por un despertar y por tantas otras cosas y, entonces, cuando viene la respuesta, continuamos en incredulidad. Todavía existe mucho campo delante de nosotros para conquistar, pues ¡todo es posible para aquel que cree!
Por Wim Malgo



