
“Volvieron, pero no al Altísimo”.
Oseas 7:16

Este es un lamento del Señor sobre Su pueblo, por medio del profeta Oseas. A una conversión personal genuina, siempre le sigue un despertar. El despertar es sinónimo de vivir, y la vida se comparte con otros. Por eso, las conversiones con reacción en cadena son comunes en la Iglesia de Jesús. En cuanto a la iglesia primitiva, leemos: “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”. En los lugares donde esto no sucede, se establece una desarmonía en el interior de los creyentes, y la desarmonía es el peor enemigo del avivamiento. Asimismo, en todo lugar en donde los corazones divididos se vuelvan de forma total hacia Dios, forzosamente Su poder se manifiesta. En 2 Crónicas 16:9 está escrito: “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él”. Por lo tanto, el poder del Señor es experimentado por aquellos que están totalmente consagrados a Él. Los corazones desequilibrados y divididos, no solo están divididos para con el Señor, sino que también están en desarmonía para con el mundo alrededor. Por eso existen tantas amistades y familias quebrantadas. Empero, tan pronto como su corazón se vuelva al Señor una vez más, su matrimonio y su familia serán sanados.
Por Wim Malgo



