
“Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero”.
Éxodo 33:11

Con respecto a Moisés, se leen cosas muy sencillas pero muy impresionantes a la vez: “Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios”. ¿En qué consistía la autoridad de Moisés? La respuesta es muy sencilla: él vivía directamente en la presencia de Dios —Moisés había hallado gracia delante de los ojos de Jehová—. Quiero resaltar que tú puedes conducir a una persona en dirección a Dios, solo hasta el punto en el cual tú mismo te encuentras en tu relación con el Padre. Tus hijos espirituales son aquello que tú mismo eres espiritualmente. Hoy, el Señor quiere atraerte junto a Sí con lazos de amor. Cuando caímos en la profundidad de la perdición, Él descendió hasta lo más profundo para rescatarnos y llevarnos de nuevo a estar cerca del corazón del Padre. Por eso, la siguiente pregunta tiene una gran importancia: ¿Hasta qué punto has llegado tú en tu relación interior con el Señor? Si estás lejos de Él, oye ahora lo que te dice: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”. Ese hecho de Dios de atraer a las personas hacia Él, pasa por el Calvario. El supremo amor de Dios, que llegó hasta la cruz, también quiere llevarnos hacia ese lugar, porque allí estamos lo más cerca posible del Padre, ocultos en Él con Cristo; allí nos identificamos con su Ser.
Por Wim Malgo



