
“Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad”.
Lamentaciones 3:22-23

Recordemos siempre que es tan solo por la misericordia de Dios que seguimos vivos. En breve ha de iniciarse un nuevo año, y yo le pido a todos ustedes que aprendan a tomar de la plenitud de la gracia de Dios. La mayoría de los hijos del Padre tienen una gran dificultad en cuanto a esto. ¿Por qué será? Porque la gracia es un favor inmerecido, ¿y quién está dispuesto a vivir con alegría de un favor que no merece? Solo el hijo de Dios que crece en el conocimiento de sí mismo puede hacerlo. Él aprende a odiarse a sí mismo y, de esta manera, está en condiciones de tomar de la plenitud de la gracia de Jesucristo, como dice Juan 1:16: “Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia”. Cuando tomamos de esta gracia, vivimos tanto en el descanso y en la serenidad interior como exterior. Entonces dirás lleno de gratitud: es la misericordia del Señor la que hace que todavía no esté muerto, lo que hace que viva, que me permite conocer a Jesús y me permite seguirlo.
Por Wim Malgo



