
“Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos”.
Éxodo 24:7

El pueblo de Israel afirmó solemnemente, en el monte Sinaí, que haría todo lo que el Señor le había dicho, pero luego toda la nación apostató. Dios toma en serio nuestras decisiones, y Él da al anhelo espiritual también la realización. Pero todo continúa siendo teoría en nuestra vida, si solo nos apoyamos en la Palabra, mas no llevamos una vida de oración. En otras palabras: la Palabra de Dios recién tiene su efecto poderoso y permanente en nuestra maraña sentimental cuando respondemos a la voz del Señor. A través de la Biblia, Dios te habla; a través de la oración, tú hablas con Él.
En el Espíritu te tomo ahora del brazo, y te pido un momento de meditación para contestar las siguientes preguntas: en tu trajín diario, o en medio de tu actividad religiosa, ¿oras todavía? ¿Cuánto tiempo estuviste hoy delante de la presencia del Señor? ¿Has entrado hasta Su presencia, o después de un rápido “devocional obligado” has vuelto otra vez a la vida diaria, sin que la llama del primer amor haya sido encendida en tu corazón? Mi deseo sincero es que, después de haber leído estas líneas, te inclines delante de Dios y le digas: “Nunca más, oh Señor, quiero dejar de poner en práctica mi entrega a ti. Quiero hacer ahora realidad mis promesas”.
Por Wim Malgo



