
“Y por esto mismo, poniendo todo empeño, añadid a vuestra fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, devoción”.
2 Pedro 1:5-6; RVA-2015

Todos estos son frutos de la naturaleza divina en ti, siempre y cuando pertenezcas a Jesús, siempre que conozcas al Salvador. Pedro lo conocía; él sabía que pronto tendría que morir, pero estaba lleno de una radiante y viva esperanza, porque él lo conocía. “¡Si conoces a Jesús…!”. Así comienza un himno. ¿Conoces a Jesús? Si realmente dices sí al Gólgota, entonces, también se encenderá en ti este fervor, este primer amor hacia Jesús. Él se manifiesta a quien lo pone en primer lugar y lo ama por encima de todo, con todo el corazón y con toda el alma. Él mismo prometió: “El que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él”. Entonces, conocerás más y más a Jesús y serás más que vencedor en tu vida diaria. Si conoces ahora, en el presente, al Señor, Él también te reconocerá en aquel gran día, te tomará de la mano y te llevará a su reino celestial, donde serás salvo por la Eternidad.
Por Wim Malgo



