
“Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño”.
Salmos 127:2

Este versículo no nos está diciendo simplemente que es mejor dormir cuanto se pueda, en vez de permamecer en perezosa vigilia, sino que, más bien, dice algo muy diferente. No sé si tú ya te has preocupado en saber lo que la Biblia dice con respecto al sueño. En realidad, el sueño no solo sirve para la restauración física. En este texto, “…a su amado dará Dios el sueño”, reconocemos que el mismo tiene una función más profunda que el exclusivo hecho de restablecer el físico. El sueño es una dádiva celestial de Dios. Paulatinamente, desactiva nuestra conciencia y, al mismo tiempo, el Señor se vuelve hacia la vida psíquica inconsciente, donde solo Él y Sus ángeles tienen acceso. Por eso, es recomendable que cuando te acuestes para descansar, tengas en consideración el Salmo 63:6: “Cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche”. En otras palabras: ¡permite que tu alma esté junto al Señor! Entrégale a Él tu vida, pidiendo que te dé su paz mientras duermes. Entonces, la amorosa mano creadora de tu salvador hará un profundo y extenso trabajo de edificación en tu alma, en tu espíritu y en tu cuerpo.
Por Wim Malgo



