
“Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco”.
2 Reyes 2:8

Elías le propuso tres veces a Eliseo el camino más fácil: “Quédate ahora aquí” (v. 2); “Quédate aquí ahora” (v. 4) y “Te ruego que te quedes aquí” (v. 6) . Pero a cada una de esas propuestas, Eliseo responde con santa determinación: “Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré”. ¿No quieres tú también decir: “No te dejo Señor, hasta que me bendigas; quiero estar unido a ti en tu muerte; quiero seguir contigo por el Jordán; quiero permanecer en la cruz contigo”? Si dices esto con convicción, experimentarás cosas maravillosas. Él, el Elías celestial, Jesucristo, ya preparó el camino para ti. Eso significa que, en la práctica, esa es una actitud posible y viable, una vez que Él va al frente alisando el camino. Y cuando llegues al otro lado, toma la santa decisión: quiero continuar durante todo el camino, quiero andar por el camino estrecho, escojo el camino de la muerte de Jesús. Entonces Él te abrirá entrada a toda la plenitud: “Cuando habían pasado, Elías le dijo a Eliseo: pide lo que quieras que haga por ti”. ¡Qué inmensa riqueza pone a nuestra disposición la muerte de Jesús! Si dices sí al camino propuesto por Él, Él se aproxima a ti y susurra a tu oído: “Pide lo que quieras y te lo daré”.
Por Wim Malgo



