
“Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte”.
Hebreos 11:5

El nombre Enoc significa “consagración” o “entrega”. Enoc fue un hombre consagrado a Dios en una época de mucha maldad. ¿Quién es una persona consagrada al Altísimo? Es aquel que vive constantemente en el ámbito de la voluntad de Dios. El Señor Jesús fue un hombre consagrado al Padre: “Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada”.
En Enoc vemos tres resultados de una vida consagrada a Jehová: primero, su andar con Dios (Gn. 5:24); después, su fe en Dios (He. 11:5); y en tercer lugar, su testimonio acerca de Dios (Jud. 14).
La fe que Enoc tenía en el Señor lo llevó al arrebatamiento. De ahí deducimos que él, como Moisés, por la fe “se sostuvo como viendo al invisible”, y que confiaba más en el Dios invisible que en todas las cosas visibles. Por medio de esta fe fue arrebatado. Tan solo experimentaremos el arrebatamiento por medio de una fe como la que tuvo Enoc. ¿En qué consistía su testimonio de lo que él hablaba de Dios? “He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares”. Quien cree en Dios y camina con Él, reconoce Sus intenciones futuras y se siente comprometido a anunciar Su venida.
Por Wim Malgo



