
“¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?”.
Salmos 13:1

Aquí tenemos al Espíritu Santo, quien por boca de David expresa el deseo y el anhelo de la verdadera Iglesia de Jesús que se encuentra sobre la tierra esperándole. Por eso, surge esta ansiosa pregunta y este clamor del alma que espera al Señor: “¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?”. Hace mucho tiempo que esperamos el arrebatamiento, y muchos se hacen la pregunta: ¿Puede ser que el Señor se haya olvidado de nosotros? ¿Será que ya no le importamos? En la antigüedad, cuando Israel se encontraba en aflicción también se hizo esta pregunta, y el Señor le respondió: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti”.
Y con respecto a la segunda pregunta: “¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?”, ¿Cuándo, en definitiva, veré Tu rostro, conforme a Tu promesa? La Palabra promete: “Seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” ¿Cuándo sucederá esto? En ocasión del arrebatamiento, esa es la puerta. Por eso, “no perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón”. ¡Te aseguro que Él tiene cada vez más deseos de venir a buscarte!
Por Wim Malgo



